Es en este espacio
que me encuentro
cargado de tiempo.
Repasando los ideales
del mundo que imagine
para las nuevas manos.
Y sus líneas serán los caminos
de un futuro promisorio.
Manos que tan lejos están
de ser estrechadas
con la fuerza total de la confianza.
Son más las manos que quitan
que las que dan.
Y más las que mendigan
por un poco de pan.
Pero un día sin pedir
solo se aferrarán al progreso.
Manos que amarán la vida
y trabajarán
por la igualdad y la justicia
en un mundo pensado por
y para todos los hombres libres.
SEBASTIÁN DAVID

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